Leonora Carrington y la mitología celta en su obra: de la triple diosa a los cuentos irlandeses

La mitología celta constituyó la base espiritual de la producción artística de Leonora Carrington. Esta cosmovisión fue alimentada desde su infancia por los relatos de su madre, abuela y niñera irlandesas, quienes le transmitieron una herencia cultural profunda.

Para la artista, estos mitos trascendía el concepto de simples cuentos; representaban una forma de resistencia frente a las estructuras racionales y patriarcales de su época. A través de ellos, Leonora construyó un lenguaje propio para cuestionar la realidad establecida.

1. La Diosa Blanca y el Matriarcado

La lectura del libro La Diosa Blanca de Robert Graves supuso, en palabras de la propia Carrington, la mayor revelación de su vida. Esta obra marcó un antes y un después en su proceso creativo y en su comprensión de lo sagrado.

El libro es un ensayo en el que Graves argumenta que en la Europa antigua existía una diosa madre vinculada con la naturaleza y la creación y representada por la luna. La irrupción del patriarcado desplazó a esta diosa y a las mujeres como núcleos naturales de organización y símbolos de la creación.

Esta figura representa a una deidad primordial que amalgama el amor, la destrucción y la inspiración poética. Carrington adoptó a la Diosa como un símbolo de soberanía y fuerza femenina, situándola en el centro de su universo simbólico.

Un ejemplo claro es su obra La Giganta (La guardiana del huevo), donde se aprecia la influencia de esta deidad monumental. La figura custodia la vida y aparece rodeada de aves, elementos que remiten directamente a las deidades triples de la naturaleza.

El guardian del huevo

2. Los Tuatha Dé Danann (El Pueblo de la Diosa Danu)

Carrington sentía una fascinación profunda por los Tuatha Dé Danann, una raza de seres divinos y mágicos de las leyendas irlandesas. Según los mitos, estos seres se retiraron al «Otro Mundo» o los Sídhe tras sufrir una derrota en el plano terrenal.

Esta conexión era también personal, pues su abuela aseguraba que su familia descendía directamente de estos seres míticos. Por ello, Leonora los retrató frecuentemente como figuras místicas, andróginas y etéreas que habitan paisajes oníricos.

En su obra de 1955, The Chair Daghda Tuatha dé Danaan, la artista rinde homenaje al «Dios Bueno» celta y a su trono. En esta pieza logra integrar con maestría símbolos de creación universal, como el huevo cósmico, dentro del imaginario celta.

Silla Daghda Leonora Carrington

3. Festividades y Tradiciones

La artista exploró los conceptos de muerte y renacimiento a través de festividades como el Samhain. Esta celebración, origen del actual Halloween, marca el momento en que los límites entre el mundo de los vivos y los muertos se desvanecen.

Asimismo, la figura del Hombre Verde (Green Man) es recurrente en sus cuadros. Estos rostros cubiertos de follaje evocan la fertilidad y los ciclos vitales, subrayando la conexión mística e indisoluble entre el ser humano y el entorno natural.

Escultura en bronce Corrunus (1995)

4. Mitos y naturaleza

Leonora retomó constantemente la conexión perdida con la tierra que Robert Graves mencionaba en sus escritos. Los mitos celtas, intrínsecamente ligados a la naturaleza son tema recurrente de las pinturas y, sobre todo, las esculturas que Leonora creó en sus últimos años de vida.

Un ejemplo es la escultura Corrunus (o Cernunnos), que alude al dios celta astado. Este ser representa la fertilidad y la renovación constante de los ciclos naturales, materializando una deidad que es mitad hombre y mitad animal.

Por otro lado, la escultura Unknown nos recuerda a Flidais, una antigua diosa celta de la mitología irlandesa que representa la naturaleza salvaje, los bosques y la fertilidad. Conocida como la señora de los bosques y el ganado, simboliza el equilibrio, la abundancia y la energía indómita, a menudo asociada con la transformación y el empoderamiento.

The unknown escultura de Leonora Carrington

La mitología celta le proporcionó a Carrington un «lenguaje visual» para expresar la metamorfosis y lo sagrado, permitiéndole crear un puente entre sus raíces europeas y el misticismo que más tarde encontraría en México.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!