Leonora Carrington es reconocida por su inigualable contribución al surrealismo a través de la pintura y la literatura, pero su legado va más allá de los lienzos y los libros. Su incursión en la joyería revela otra faceta de su creatividad, donde transformó su imaginación en piezas que no sólo adornan, sino que protegen y acompañan a sus portadores en un viaje de descubrimiento interior.
Aquí exploramos algunas de sus creaciones y la inspiración que las moldeó.

La alianza mágica: colaboración con TANE
Entre 1975 y 2001, Leonora colaboró con la prestigiosa casa de diseño TANE, creando esculturas en plata que capturan la esencia de su mundo onírico. Estas piezas eran más que simples objetos de lujo. Cada una de ellas era una manifestación tangible de sus visiones y sueños, donde figuras mitológicas y seres místicos tomaban vida.
Su trabajo con TANE marcó una era en la que la joyería se convirtió en una extensión de su arte, una forma de «escultura en otra dimensión».
Renacimiento en plata y piedras preciosas
En 2008, Leonora volvió a explorar la joyería con una serie de piezas inspiradas en sus propias pinturas. Destaca «The ancestor», una escultura en plata que representa la unión entre lo terrenal y lo espiritual y que está inspirada en la pintura de 1969 del mismo nombre.

Otra pieza de joyeria es “White face”. Inspirada en la pintura “Who are thou, white face?” (1959). Se trata de una figura híbrida compuesta por extremidades felinas, alas de insecto y un cuello y cabeza equinas que rematan en un enigmático rostro humano.
Otra pieza impresionante es “Cow”, basada en la pintura “Y entonces vimos a la hija del Minotauro” (1953), compuesta por una figura antropomórfica con rasgos taurinos. Nos recuerda al mito del Minotauro con el excepcional rasgo de que se trata de una figura femenina.
Además, diseñó dijes y prendedores en plata, oro y piedras preciosas, cada uno con detalles meticulosamente trabajados que reflejan sus temas recurrentes: lo místico, lo femenino y la conexión con lo desconocido.

Esculturas para espacios secretos
Leonora concebía sus pequeñas esculturas de plata y oro, adornadas con piedras preciosas, como talismanes diseñados para transformar los espacios. Decía que estas piezas estaban destinadas a hacer de cualquier habitación un «refugio secreto» lleno de magia y energía protectora.
Estas obras, más allá de su belleza, se integraban en la vida cotidiana como compañeras simbólicas, recordando al espectador la importancia de lo mágico y lo espiritual en lo mundano.
El legado que perdura
Cada una de las piezas de joyería de Leonora es un testimonio de su visión y su capacidad para infundir arte con un significado profundo.
A través del apoyo del Dr. Pablo Weisz Carrington, el Consejo ha reunido la colección más completa de estas piezas, asegurando que el legado de Leonora continúe encantando e inspirando a todos aquellos que descubren su obra. La joyería de Carrington, como sus pinturas, sigue siendo un recordatorio de su búsqueda constante de lo maravilloso y lo trascendental.

Las piezas de joyería de Leonora Carrington van más allá de lo estético, integrando un simbolismo que conecta al portador con lo espiritual y lo místico. Estas obras son, en sus palabras, «talismanes para la vida o algún viaje distante», una invitación a ver el arte no sólo como algo que se contempla, sino como algo que se lleva y se vive.