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La figura presenta un gato extremadamente estilizado, de cuello largo y postura erguida, que descansa sobre unas patas que parecen transmutar en extremidades casi humanas. La espiral grabada en su pecho sugiere un centro de energía o un laberinto interno. El título de la obra es una subversión del cuento popular recopilado por Charles Perrault. Al quitarle las botas (un accesorio humano), Carrington despoja al personaje de su disfraz civilizado para devolverle su esencia animal.
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